Volar sin radar: El peligro de gobernar la seguridad nacional sin datos de criminalidad extranjera

El reciente asesinato de un agricultor en el municipio de Moca ha reavivado una herida histórica y social que la República Dominicana insiste en ignorar desde las esferas del poder público. El hallazgo del cuerpo de un productor local, presuntamente a manos de un empleado de nacionalidad haitiana que huyó de la escena tras el hecho, detonó una respuesta inmediata y caótica por parte de los moradores de la comunidad.
Ante lo que percibieron como una desatención institucional, grupos de ciudadanos tomaron la justicia por sus manos, iniciando persecuciones, desalojos forzosos y ataques contra la población inmigrante residente en la zona. Esta peligrosa espiral de violencia comunitaria no es un hecho aislado, sino el síntoma de un problema estructural profundo: la absoluta opacidad y ausencia de datos estadísticos criminológicos específicos sobre la criminalidad extranjera en el territorio nacional.
La República Dominicana comparte su frontera con una nación vecina sumida en una crisis de violencia endémica y colapso institucional. A pesar de albergar a una población haitiana sumamente amplia, cuya cultura, cosmovisión y dinámicas sociales difieren de manera sustancial de las dominicanas, el Estado carece de herramientas de medición científica que segmenten el comportamiento delictivo por perfil demográfico y migratorio.
Los informes oficiales emitidos por los órganos de seguridad ciudadana aglutinan los índices delictivos de manera macro, ocultando variables críticas que permitirían entender los modus operandi, la frecuencia de delitos específicos o las motivaciones socioculturales detrás de ciertos patrones de violencia, como el uso predominante de armas blancas en disputas comunitarias.
Esta alarmante carencia de datos estáticos no puede tipificarse como un simple descuido administrativo o un letargo burocrático de las autoridades encargadas del orden público. Representa, en cambio, una flagrante negligencia en el diseño e implementación de políticas públicas en materia de seguridad nacional. Gobernar la criminalidad a ciegas, sin censos criminales claros ni registros migratorios vinculados a las incidencias policiales, anula cualquier posibilidad de prevención estratégica.
La falta de datos oficiales sobre la criminalidad extranjera en la República Dominicana representa un grave peligro porque impide diseñar políticas de seguridad efectivas, fomenta la xenofobia y facilita la operación de bandas transnacionales. Sin estadísticas claras, el Estado dominicano combate el delito a ciegas.
A continuación, se detallan los principales riesgos de este vacío de información
• Ceguera en la estrategia de seguridad (Incapacidad de prevención)
• Impide anticipar la llegada de nuevas modalidades delictivas al país.
• Políticas públicas inútiles
• Se diseñan planes basados en suposiciones y no en realidades medibles.
• El presupuesto de seguridad se asigna sin saber dónde se necesita realmente.
• Vulnerabilidad ante el crimen organizado y no cumplir con los estándares de seguridad nacional de agencias extranjeras al recibir datos incompletos.
El vacío informativo dejado por las instituciones del Estado es rápidamente llenado por la especulación, el miedo y la indignación popular, lo que empuja a comunidades como Moca a aplicar métodos de represalia colectiva que ponen en riesgo la paz social y el Estado de derecho. Mientras las autoridades sigan postergando la creación de sistemas criminológicos transparentes y detallados, el país continuará gestionando sus crisis fronterizas y de seguridad interna desde la reacción reactiva y el estallido social, en lugar de hacerlo desde la planificación científica de la soberanía